10 diciembre 2014

Pescado frito

“Sólo el liderazgo vive en la voz de las ideas fuertes”

Carta del Editor

Ante los recientes acontecimientos que vive mi país y después de un análisis con algunos de mis amigos y clientes (cuyas ideas son claras y hablan de sus valores desinteresados sobre la felicidad de la gente) llego a la conclusión que nuestra nación vive desde hace tiempo una crisis de liderazgo en nuestros gobernantes.

La crisis de liderazgo es la crisis de las ideas. Es la crisis del rumbo. Es la crisis del bien común.

¿En qué momento la voz se queda sin pronunciar las palabras correctas? ¿En qué instante el significado de las palabras se divorcia del significante? ¿Nuestros líderes construyeron un lenguaje donde las cosas no son nombradas por su nombre? ¿Estamos viviendo una maldición de las palabras que nuestros gobernantes ya no pueden pronunciar?

Recuerdo a uno de mis autores favoritos el uruguayo Oliverio Girondo que escribió la maldición más terrible en un hermoso poema:

              Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, 
              y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de 
              palabras rotas.
              Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo 
              puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una
              aplanadora, al espesor de tu retrato.
              Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo
              irresistible te obligue a posternarte ante los tachos de basura y que todos los
              habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.
             
              Que cuando quieras decir: «Mi amor», digas: «Pescado frito»…

              Espantapájaros, 1932


¿Es correcto no decir palabras como: amor, felicidad...en los discursos políticos? ¿Lo ha elegido así o ya no pueden?

En poco tiempo ya nadie se entenderá si atentamos contra el leguaje ¿Ese será el precio?

¿Olvidaremos lo que era la compasión?

Si nuestros líderes no pueden pronunciar las palabras amor, felicidad no son humanistas. Un líder sin humanismo no puede ser líder. Ellos no pueden.

Nuestros líderes nos inspiran con una visión colectiva. (Sólo en la colectividad vive una visión). Nuestros líderes son los que dicen las ideas fuertes.

Y pienso que en este instante esa responsabilidad ya no podemos dejarla a ellos. 
Esa es la responsabilidad es de todos y más de la gente que tenemos el privilegio de trabajar con equipos de trabajo.

No dejemos de pronunciar las palabras correctas con significado de bien colectivo. Esta responsabilidad es de todos.

Fielmente creo en esa leyenda que dice: sólo el arte nos salvará. Aquí una lección del séptimo arte en tiempos donde todos debemos regresar a lo más sano para el espíritu. Expresarnos con una visión que beneficie a todos.

Les dejo una rica antología de los discursos más inspiradoras de la industria del cine extraído del blog hotbook.com.mx.
Mantengamos encendidos los ojos de las personas. Es una obligación seguir inspirándolas. Si ellos se convirtieron en #LosQueNoPuedenPronunciarLasPalabrasClave. Nosotros no nos convirtamos en lo mismo.

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