Tras
la muerte de Zaha Hadid, termina una de las etapas creativas en la
arquitectura más prolífica a nivel mundial, mientras que nace uno
de los legados más importantes en cuanto a arquitectura vanguardista
y deconstructivista en curva.
Visualizados
en altos costos, los proyectos de la arquitecta estuvieron bajo la
lupa internacional de la gran comunidad de arquitectos; mientras
tanto, ella se encargó de tomar el reto y crear edificios atrevidos
que sobrepasaban algunos límites de la arquitectura en cuanto a
forma y tamaño. Hadid hacía patente la lucha que diariamente como
mujer arquitecta daba para ganar la confianza y un lugar en la
arquitectura internacional, declarando la dificultad de ser mujer en
ese medio.
Nació
en 1950 en Bagdad y estudió en Londres hacia 1972.
Tras su graduación en 1977 abrió su estudio y fue construyéndose
una reputación internacional con obras como el cuartel de bomberos
de Weil Am Rhein, en Alemania (1993); el edificio de oficinas
Kurfürstendamm 70, en Berlín, y la Ópera de Cardiff, en Gales,
aunque este finalmente fue descartado y encargado a otro arquitecto;
después firmó proyectos como el centro Heydar Aliyev, en Baku; y en
el 2004 vendría uno de los reconocimientos más importantes en el
mundo de la arquitectura: el Premio Pritker; fue la primer mujer en
obtener este premio. Tan sólo 5 años después del Pritker su
estudio ya dejaba ganancias millonarias.
En
2010 el Architects' Journal develaba que el despacho de Zaha Hadid
había obtenido ganancias de 6.5 millones de dólares, tres veces más
que en 2007, es decir que su volumen de negocio se había
incrementado de 46.6 a 71.7 millones de dólares. El éxito en sus
ganancias tuvo un antecedente importante con los premios al MAXXI de
Roma y The Evelyn Grace Academy en Londres; con ello permitieron un
crecimiento continuo en los mercados emergentes de África y Asia,
mientras que sus proyectos concretados en el Medio Oriente generaron
el doble de ingresos que en 2009, al pasar de 16.5 a 33.7 millones de
dólares.
En
Oxford realizó un puente que albergaba un auditorio una biblioteca
uniendo dos de los edificios del departamento de estudios de Oriente
Medio del St. Antony’s College de Oxford, con un costo de
realización de casi 13 millones de euros.
Su
diseño para la sede principal de los Juegos Olímpicos de 2020 era
la más costosa de su tipo, un estadio que llevaría su sello, sin
embargo, fue rechazado el proyecto pues superaba el presupuesto
original y se estimaba un costo total 2,5 mil millones de dólares,
más del doble del monto asignado para el estadio en Tokio. Entre sus
más recientes proyectos diseñó un bloque de apartamentos que
pronto bordeará el High Line, y será el primer edificio residencial
de Hadid en Nueva York.
Consideraba
a Miami su segundo hogar, y con los proyectos concretados en esa
ciudad plasmó su estilo, y serán los proyectos que aún están en
construcción los que representen las últimas obras de Hadid, como
el One
Thousand Museum,
un rascacielos de 62 plantas situado frente a la bahía de Vizcaína,
en pleno centro de la ciudad. Su construcción está ya cerca del
noveno piso y se pueden apreciar el ícono de la construcción, una
estructura exterior que a modo de una especie de escultura rodeará
la fachada de cristal haciéndolo parecer un exoesqueleto. La torre
estará concluida en 2018 y se augura que será el foco de atención.
Por el momento, sabemos que se han vendido más de la mitad de estos
83 lujosos y exclusivos pisos, y los precios oscilan entre los 5.8 y
los 20 millones el más ostentoso. Otro de los grandes proyectos que
no verá edificados es el Estadio de Futbol de Qatar, para el mundial
de futbol de 2022.
De
sus obras más importantes se destacan: El centro cultural la Heydar
Aliyevfue,
ubicado en Baku, Azerbaiyán (2013). El
Guangzhou Opera House,
China (2010); El
Centro Acuático de Londres,
construido para los Juegos Olímpicos de 2012; El
Museo Nacional de Arte del Siglo 21 en
Roma, Italia, (2009); El
Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal en Cincinnati (
2003); entre muchos otros.
Y
su talento pudo estar asentado en México, ya que fue una de las
arquitectas postuladas para el diseño de la ampliación del
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en equipo con
Serrano Arquitectos. Finalmente, la dupla compuesta por los
arquitectos Norman
Foster y
Fernando
Romero ganó el proyecto.
En
2008 la revista Forbes la incluyó en su lista de las mujeres más
poderosas del mundo y en 2016 se convirtió en la primera
mujer en recibir la Medalla de Oro del Instituto Real de Arquitectos
Británicos.




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